MOBBING, EL ACOSO LABORAL.

Gota a gota, la piedra se erosiona…

Actualmente nos encontramos en una sociedad donde priman los empleos precarios, los bajos sueldos y la tendencia “a exprimir al máximo al empleado.” Dada la necesidad que la gente tiene de aferrarse a un trabajo, es un arma que utilizan algunos jefes o compañeros sin escrúpulos para fastidiar a la persona que consideran “más dócil de la empresa.”

¿Qué consideramos por mobbing?

El término viene del inglés “to mob” que se podría traducir al español como “acosar”, “hostigar” o “acorralar”. Al igual que ocurre en el bullying, hay una/s persona/s que suele/n maltratar a otra en el trabajo con el fin de expulsarla de la empresa. Puede ser el jefe (bossing-“boss”= “jefe”) u otros compañeros en una posición superior de poder. Esperan que sea la persona la que se vaya por su propio pie por no poder aguantar más o por despido procedente si al final esta acaba “explotando de ira.” Sea como sea, la empresa sale ganando.

El procedimiento consiste en un acoso continuado a lo largo del tiempo mediante abuso verbal o violencia psicológica, como pueden ser intimidaciones con gritos o gestos, desprecios, infravaloraciones, meter presión, humillaciones delante de terceras personas, críticas injustificadas, ruptura de objetos personales y en los peores casos, insultos o violencia física. Al ser un proceso gradual, “la víctima” no es necesariamente consciente de este proceso. El entorno no ayuda cuando lo normaliza al considerarlo como algo propio de los trabajos, con creencias del tipo: “En los trabajos hay que aguantar”, o “la cosa está muy mala y esto es lo que hay”. En cualquier caso la persona acaba sometiéndose o rindiéndose para afrontar este contexto tan perturbador.

¿Qué motivos pueden haber?

Pueden ser de todo tipo, desde discriminación de género, raza, religión u orientación sexual, hasta no satisfacer las demandas excesivas o egoístas por parte de los jefes. En algunos casos se produce por reivindicar los derechos propios o por haber tenido baja por maternidad. Cuando se da entre compañeros es porque se considera a la “persona acosada” como un escollo para seguir progresando en el trabajo, por celos o por otros motivos personales.

Los acosadores son personas dominantes, agresivas, que se creen con derecho de controlar o intimidar a otras personas con el fin de satisfacer sus propios deseos y necesidades.

Las víctimas suelen ser personas muy educadas, cordiales, sumisas y enemigas de los conflictos. Por eso prefieren sobrellevar el hostigamiento a alzar la voz contra los acosadores.

¿Cuáles son las secuelas del acoso laboral?

La persona con el paso del tiempo acaba teniendo un declive a nivel psicológico, fisiológico y laboral por su continuo estado de alerta, ansiedad y miedo.

A nivel psicológico:

  • Disminución considerable de la autoestima por la desvalorización personal. El individuo se siente torpe y que no vale para nada por la pérdida de la seguridad.
  • Sentimiento de culpa infundado por los jefes, que lleva a la persona a pensar que se merece dicho trato por no cumplir en el trabajo. Esta culpa genera una gran vergüenza que puede conducir al aislamiento y no contar a los demás lo que se está viviendo en el trabajo.
  • A nivel emocional se producen estados de ansiedad, depresión, irritabilidad, alerta y cambios de humor. Trastorno por estrés agudos (TPA) en los peores casos, donde la persona revive los acotamientos traumáticos en vigilia o en sueño cuando está fuera del contexto laboral.  O bien puede padecer Trastorno por estrés postraumático (TEPT) si los acontecimientos sucedieron hace unos meses.
  • Problemas en las relaciones sociales y familiares; “Pagando el pato” con la pareja, los hijos u otras personas del círculo.

A nivel fisiológico:

  • Insomnio por exceso de nerviosismo.
  • Diarrea, vómito, temblores, dolores de cabeza, etc…
  • Anestesia de los miembros y hormigueo en las extremidades.
  • Aparición de herpes.
  • Disminución de las defensas del organismo, esto hace a la persona más vulnerable a las infecciones víricas.

A nivel laboral:

  • Estancamiento de la carrera.
  • Baja de la productividad.
  • Bajas laborales.
  • Aislamiento de los compañeros o conflictos con ellos.
  • Mala fama en el sector.

¿Qué hacer ante el acoso laboral?

Como ya se ha dicho, el final habitual de este proceso es la salida de la víctima del trabajo de manera voluntaria o forzosa, con algunas de las secuelas que se han mencionado arriba. Por ese motivo, no hay que quedarse de brazos cruzados ante el mobbing, lo más importante es buscar ayuda a un asesor laboral o abogado que pueda ayudarte a dar una respuesta a la situación. Además de eso, hay una serie de estrategias que pueden ayudarte a encarar esta difícil situación:

  • Dejar de negar el problema, aceptarlo y formarte sobre él. Puedes leer páginas relacionadas con el tema o  libros de crecimiento personal, como los de Piñuel.
  • Intentar hacer acopio de pruebas que respalden el acoso.
  • Hacer público lo que se está sufriendo contándolo a amigos, familia, pareja, jefes (si es un/a compañero/a) o compañeros de confianza (si es un jefe). No hay que callarse.
  • Evitar explosiones de ira, que es lo que el acosador quiere para acabar quedando él en buena posición y tú en evidencia.
  • Confrontar asertivamente las conductas abusadoras, después de todo el acosador está sobre-compensando. En muchos casos es “un perro ladrador.”
  • Defiende lo que es tuyo sin ceder ni avasallar.
  • Protege tu intimidad, pertenencias, datos, etc. Así no podrán usarlos contra ti.
  • No evites a la gente ni te aísles, necesitas toda la ayuda posible.
  • No dejes que nadie te culpabilice de errores que no has hecho, exige pruebas y así será más difícil incriminarte.
  • El acosador no cambia, no le des oportunidades ni intentes cambiarle, es una pérdida de tiempo y empeorarán las cosas.
  • Haz cursos, estudia idiomas, aumenta tu competencia para poder trabajar en otra empresa mejor. A esto se le llama aumentar la empleabilidad propia.
  • No te largues de la empresa tan alegremente, por lo menos no sin haber consultado con un profesional de las ciencias laborales.
  • No permitas que te destruya emocionalmente, date de baja laboral.
  • Si ves que te está sucediendo eso pide ayuda a un psicólogo antes de que el daño vaya a más.
  • Solicita un consejo legal para salvaguardar tus derechos.
  • ¡Recuerda que tu autoconcepto nada tiene que ver con el trato que recibes, esos mensajes tan destructivos no te describen!
  • Tres expresiones emocionares muy sanadoras: el humor para desdramatizar (no te rías en su cara), llorar para desahogarte (no delante del agresor) y el perdón cuando “los mandes a paseo” (aunque cueste, sirve para que tu mente descanse).

Si has vivido un procedimiento parecido al que se ha descrito y te ha dejado secuelas psicofisiológicas, no dudes en contactar conmigo para empoderarte de nuevo y recuperar la estabilidad emocional. Si conoces a alguien que esté pasando por esta situación, ¡ayúdale!

Basado en los estudios de Piñuel y Zabala, 2001

LA FELICIDAD Y LAS NECESIDADES EMOCIONALES

¿Quieres ser más feliz?

Desde los albores de la humanidad, nuestra especie ha buscado el sentido de la vida, el motivo por el cual estamos aquí. Naturalmente ese es un camino que cada cual debe recorrer su cuenta y si alguien le dice qué tiene que hacer, ya está entorpeciendo este proceso porque sería “una verdad prestada.”

Es  en los últimos siglos de nuestra historia cuando surge una tendencia hacia  la búsqueda felicidad como sentido de la vida. Pero al ser un sentimiento tan subjetivo es muy difícil determinar lo que hace feliz a cada persona.

¿Qué es la felicidad?

Es un sentimiento jovial, alegre y placentero de bienestar con uno mismo, de satisfacción con el papel que se desempeña en la vida y también con el entorno que nos rodea. Por tanto, va a depender de la valoración que la persona hace de sí misma, de los demás y del entorno social donde vive. De este modo, no se puede exigir, comprar u otorgar a otra persona.

Habitualmente la gente confunde la alegría con la felicidad, si bien es cierto que el sentimiento es parecido, la alegría se da en momentos puntuales cuando aparece algo en nuestro contexto que valoramos como positivo, bonito, gracioso o divertido y entonces sentimos esa emoción. Sin embargo, la felicidad es un cumulo se situaciones y de desempeños que nos llevan a ver que nuestra vida tiene sentido y que “vale la pena vivirla.”

¿Qué no sería felicidad?

Es cierto que algunos objetos o personas nos producen alegría porque vivimos con bienestar su presencia, mientras que su ausencia nos producen el sentimiento contrario, la tristeza. Con lo cual, eso no sería la felicidad pues tiene “cierto grado de autonomía”.

Posiblemente el dinero no puede hacerte feliz, puede ayudarte a vivir mejor y a satisfacer ciertas necesidades orgánicas, fisiológicas y materiales de las cuales hablaré más abajo. Por supuesto, que nos regalen dinero, o cobrar el sueldo lo vivimos como algo bueno y nos da mucha alegría. Pero la trampa está en pensar que eso nos hace feliz y nos lleva a querer más por perpetuar ese sentimiento. Visto así: ¿Cuánto dura esa alegría? ¿Hasta qué pagas las facturas? Eso no puede ser felicidad. A la vista está que algunas celebridades tienen un buen sueldo, con una vida bien acomodada y no por ellos son felices.

La felicidad tampoco está en lo material, por más que llenes tu casa de objetos que te gusten, no serás nunca feliz tampoco, puesto que la alegría que vives es temporal al comprarlos, pero pasados unos días ya no queda nada de esa emoción, cayendo en el círculo vicioso de querer acaparar más objetos.

Del mismo modo, nuestra felicidad no puede depender de otra persona, si bien es cierto que la gente es más feliz con pareja, teniendo hijos y con amistades, esas personas no mandan en tus sentimientos, porque va a depender de ti como valores las relaciones con estas personas.

¿Cómo se logra la felicidad entonces?

Este es un modelo teórico basado en el cubrimiento de las necesidades para la consecución de la felicidad.

Partimos de lo más básico, lo fisiológico, material y orgánico: Toda persona necesita para sobrevivir un lugar donde mantenerse a salvo, un techo donde guarecerse, mantener la temperatura corporal y cubrir las cuatro motivaciones básicas (hambre, sed, conducta sexual y sueño). Si la persona no tiene cubierta dichas necesidades, su vida es una mera supervivencia, como le ocurre a otras especies, por lo tanto, no puede cuestionarse trascender esta búsqueda del sentido y la felicidad en la vida.

Pero hay otras necesidades de las que ya hemos hablado en otros post, estas son las necesidades emocionales básicas. Todas las personas las tienen y si el individuo no aprende a satisfacerse a lo largo de la vida se pueden producir daños profundos en la personalidad. Son las ya muy mencionadas trampas vitales. Lo que se ha descubierto es que cuanto más sana y adulta es la persona, mejor sabe cuidar de sus necesidades emocionales básicas y sabe cómo ser feliz. Ni que decir tiene que nadie es perfecto.

¿Cómo se cubren esas necesidades emocionales?

Paso a paso se comentarán algunas pautas para cubrir dichas necesidades:

  • Conexión y seguridad: Todo el mundo necesita contar con un círculo social formado por familia de procedencia, familia de creación propia y amistades. Naturalmente estos vínculos deben ser bien sólidos y se debe mantener el contacto con ellos asiduamente. A veces no necesitamos solo el cariño físico, sino que también necesitamos apoyo, guía, ser escuchados y sentirnos integrados. La aceptación incondicional por parte de este círculo es indispensable, así la persona puede sentirse querida y valorada, o sea, digna de amor.La seguridad es crucial en esta necesidad, sentir que no eres excesivamente vulnerable a la enfermedad, al daño o a perder tus ingresos. Esta es una de las necesidades más primordiales, porque su insatisfacción es la que más malestar psicológico genera.
  • Autononía y competencia: Esto es lo que más nos diferencia a los adultos de los niños, saber vivir por tu cuenta, tomar decisiones adecuadas, saber gestionar el día a día y cuidar de uno mismo. La persona necesita no ser una isla, pero eso no significa que necesite siempre que los demás “le saquen las castañas del fuego.” Cuando no decides nada por ti mismo/a sientes que no tienes una identidad propia y que no tienes competencia para aportar a la vida tu sello personal. Cuando las personas están desempleadas durante mucho tiempo, sienten que ya no son útiles o que no tienen la capacidad necesaria para desenvolverse en un trabajo y valerse por sí mismas.
  • Libertad y respeto: No solo se trata de recibir respeto y reconocimiento por parte de los demás, sino darse a valer defendiendo los derechos, decisiones y sentimientos propios, respetando todo esto en los demás, por supuesto. Esto implica a no estar bajo el yugo de nadie, tener en cuenta lo que se necesita y no sacrificar dichas necesidades por los demás. Eso no implica que no cuidemos de otras personas a veces, pero en cierto grado y no todo el rato. La persona con esta necesidad cubierta tiene una buena autoestima, por lo tanto no necesita la continua búsqueda de aprobación de los demás o ser el centro de atención.Las semillas para cultivar esta necesidad son la asertividad y la sinceridad, que jamás hay que confundirlas con la grosería.
  • Límites estables: Para cubrir esta necesidad hay que ser consciente de los propios límites, no en el sentido de capacidad, sino en el del respeto por el terreno de otras personas. Saber cuánto es suficiente, respetar a otros y ganarse las cosas “por las buenas” favorecen esta necesidad. Las personas avasalladoras, abusonas, embaucadoras, críticas, agresivas y que se creen superiores, acaban solas. A la gente no les gusta que les violen sus derechos, por lo tanto la vanidad a corto plazo reconforta o te hace sentir con el poder, pero a largo plazo te hace sentir como que nadie te quiere por tu manera de ser “tan difícil.”
  • Espontaneidad y juego: Se trata de ser uno mismo, haciendo salir las emociones tal y como te vienen a cada momento, una vez más sin pisar el terreno de otros. No se trata de hacerlo perfecto, ni de mantener la compostura todo el rato, se trata de aprender a relajarse con los demás y ser “un poco niño” en el buen sentido de la palabra. Deja de castigarte por sentir como sientes, pensar como piensas o actuar como actúas. “¡Suéltate la melena de vez en cuando!”. Una persona que se autocensura y que ve en la vida todo oscuro, nunca se permite ser feliz. En cuanto a jugar, no me estoy refiriendo al juego de azar, sino a tener una actitud juguetona con los demás (sin chinchar) y hacer actividades lúdicas cooperativas con personas queridas.

Si tienes alguna de estas áreas por cubrir para ser feliz y no sabes cómo, puedes solicitar conmigo una terapia, entre ambos podemos acordar un tratamiento que tenga en cuenta las características de tu personalidad. No te resignes, la felicidad no se encuentra, más bien se construye.

Basado en los trabajos de Young, Klosko y  Weishaar, 2013; Jacob, Van Genderen y Seebauer, 2015.

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?

No mires tu valor por fuera, sino por dentro.

Cuando nacemos, venimos en blanco al mundo, construimos nuestra identidad o nuestro yo con los mensajes que aprendemos de las personas que nos rodean, es decir, nuestros padres, hermanos, primos, amigos, compañeros del colegio y profesores, entre otros.

A toda esa información que almacenamos en nuestra mente, sobre lo que somos, se le denomina autoconcepto, o sea, “lo que pensamos que somos.” Los pensamientos y las creencias tienen un poder abrumador sobre las emociones, de tal forma que si cambiamos el contenido de nuestros pensamientos se modifican los sentimientos que están asociados. Así la autoestima es el sentimiento que deriva del autoconcepto, “lo que siento que soy”. Una persona que piense que es poco hábil, sentirá ansiedad ante una tarea exigente, mientras que una persona que crea que es poco atractiva sentirá vergüenza a la hora de buscar pareja.

Una vez más, los patrones de crianza y la cobertura de las necesidades emocionales básicas, como el respeto o el sentimiento de competencia, son cruciales para no desarrollar unos esquemas infantiles desajustados (trampas vitales), que nos acompañarían de por vida haciéndonos sabotaje en la forma de relacionarnos con el mundo y al conectar con nosotros mismos. Si un niño crece en un entorno donde sufre humillaciones, gritos, comparaciones desfavorables y descalificaciones, inevitablemente desarrollarán un mal concepto de sí mismo, con todos los sentimientos negativos hacia su persona que eso implica.

Sin embargo, si bien es cierto que las trampas vitales son muy difíciles de modificar sin ayuda profesional, es más sencillo elevar la autoestima. ¿Cómo? Sigue leyendo…

¿Cómo puedo mejorar mi autoestima?

Lo más importante es que comiences a respetarte, a aceptarte y a quererte cómo eres en realidad. A quien no le guste como eres, no te merece.

Puedes seguir algunas de las siguientes pautas para mejorar tu autoconcepto y también tu autoestima, pues lo que sientas por ti mismo, será fruto de lo que pienses que eres:

  • Comienza a hablar de ti mismo con respeto: Se acabaron los autocastigos del tipo de “soy un inútil”, “no soy atractivo”, etc… Todas las personas nacemos con dignidad por el simple hecho de nacer humanos, por lo tanto, empieza por no insultarte ni menospreciarte. Puede que personas de tu entorno te hablasen así de niño y tú hayas interiorizado toda esa basura de mensajes tóxicos e incapacitantes, expulsa todo eso de tu mente, tú no eres nada de eso. ¿Por qué habrías de creerte todas esas mentiras? ¿Dónde está escrito que seas así realmente? Si no te respetas tú como te van a respetar los demás…
  • Busca un círculo social de amigos que te quieran y respeten por cómo eres: Un amigo de verdad está ahí sin compromiso porque es feliz pasando buenos y malos momentos contigo. Esto es muy reconfortante a la hora de asumir una identidad social. Recuerda el poder del concepto ajeno en nuestra identidad social.
  • Nada de sobre-exigencias: Si eres muy perfeccionista, estás condenado a la infelicidad, puesto que todo puede hacerse siempre mejor de lo que se hace y nunca acabas estando conforme con nada. Tener ambiciones es sano, pero sin llegar a perderse por el camino. Muchas veces el intento de control del mundo exterior es un intento ineficaz de controlar la inestabilidad interior. Pregúntate: ¿Cuál es la verdadera necesidad tuya que no está satisfecha tras ese intento de orden compulsivo?
  • Haz una lista de cualidades positivas tuyas: Si no te sabes ninguna, pregunta a personas de confianza, puedes hacer otra lista de actividades que se te dan bien hacer. Una vez terminadas las listas piensa en qué te han ayudado esos elementos en tu vida, qué te han aportado para poder superar los problemas y crecer como persona. A lo mejor te llevas una sorpresa y vales más de lo que pensabas.
  • Deja de buscar la aprobación a toda costa: Mucho menos basando tu autoconcepto sólo en la apariencia. Si crees que lo que vale de ti es la presencia, en el momento que tu presencia cambie, pensarás que has perdido tu valor. Una posible pauta es dejar de selfies a raudales en las redes (no las uses como un escaparate de tu físico). Esta actividad es un pozo sin fondo que refuerza ese sentimiento de necesitar agradar a los demás o de ganar la admiración. Es una búsqueda de reafirmación externa que nunca acaba de satisfacerse del todo. Recuerda que las personas son mucho más que lo visible.
  • Jamás renuncies a tus gustos por querer gustar a los demás: Si no te mola hacer ciertas actividades  o ir a sitios que te desagradan, no lo hagas. Lo más importante es que seas fiel a lo que de verdad te dicta tu corazón, a tus inclinaciones naturales. Aunque te de miedo hacerlo.
  • Comienza a ser asertivo: Defiende tu punto de vista, sin llegar a la violencia verbal y respetando a los demás, pero no cedas tampoco. Tu opinión cuenta, tu visión del mundo es única. ¿Por qué no compartirla con los demás? Puede que en el pasado te hayan dicho que no valía lo que decías, o que eras una persona poco interesante, pero no tiene por qué ser cierto. Dependerá del punto de vista de tu interlocutor el considerar cuan interesante eres, es más, no todo el mundo tiene por qué ser afín a ti ni compartir los mismos gustos.
  • Por último, aléjate de personas tóxicas: Estos individuos son arrogantes, controladores, manipuladores, déspotas, faltan al respeto y no te tienen en cuenta salvo para explotarte. Sólo miran por sí mismos sin tener en cuenta las necesidades de los demás. El resultado es que tu estado de ánimo y tu autoestima van cada vez a menos, por eso, realmente no necesitas intoxicar tu mente con “el veneno” de sus comentarios desfavorecedores. ¡Arrímate a gente que te sume y no que te reste!

Si además de esto, ves que tu auto-concepto y por ende, tu autoestima no mejoran, no dudes en contactar conmigo para poder llegar al meollo del problema y buscar una solución a lo que pueda estar pasándote. No olvides empezar a quererte de verdad, sin importar tus defectos. Todo el mundo es digno de ser amado, empieza por quererte a ti mismo, pero con autenticidad, no con “la máscara” de la vanidad.

Basado en técnicas de psicoterapia de orientación cognitivo-conductual e integrativa.

¿INFLUYE EL CLIMA EN NUESTRO COMPORTAMIENTO?

¿Cómo te sientes en otoño?

Nuestra cultura está plagada de refranes relacionados con el clima. La meteorología, las estaciones y como estos se relacionan con nuestro comportamiento: “Al mal tiempo, buena cara”, “Después viene la calma”, etc…

Todo el entorno que nos rodea nos influye, ya que vivimos en un mundo donde sus elementos no están disociados unos de otros, sino unidos, aunque no nos demos cuenta. Por lo general tenemos la capacidad para regularnos y recuperar el equilibrio ante el cambio del clima, pero a veces nos coge con “la guardia baja” produciendo dichos cambios comportamentales.

La gente tiene asumido que nuestro humor, nuestro comportamiento y el estado de ánimo no es el mismo según el día que haya, o la estación donde estemos. Tras todas estas creencias hay una serie de estudios que las respaldan, mientras que otras quedan rechazadas a modos de mito.

Hay una metáfora muy común sobre las estaciones donde la primavera es el nacimiento del ciclo vital con la niñez, el verano la juventud, el otoño la madurez y el invierno la senectud con la muerte. ¿Qué hay de verdad en todo esto?

¿Cómo nos afecta el calor?

Según los estudios, uno de los efectos inmediatos que tiene el calor en el humor es un incremento drástico de la irritabilidad, parece ser que se discute más con la familia, los amigos, o la pareja en verano. Si miramos la historia de la humanidad, los países que más guerras han librado son los que están en climas muy calurosos, mientras que los países fríos son mucho más relajados en este aspecto.

Una de las conductas que más se ven afectadas es el sueño, pues se produce mucho más insomnio de inicio (nos cuesta más dormirnos).

Rasgos negativos de la personalidad como la impulsividad o la impaciencia también aumentan considerablemente.

Otro aspecto negativo del calor es que la gente juega más en el ámbito de las apuestas, con lo cual, aumentan los gastos. En parte se debe a que están más excitados y eso les incrementa la motivación.

Pero no todo lo que aporta el calor  es negativo, parece que somos más empáticos cuando el clima es templado, también tendemos a tener más sinceridad, por consiguiente mejora la comunicación entre personas y como secuela de “esa calidez” en el comportamiento, también aumentan los embarazos.

Los rasgos positivos de la personalidad como la creatividad también se potencian y los procesos de atención, percepción, memoria o pensamiento mejoran cuando hace una temperatura moderada cálida. ¿Nadie ha tomado nunca café, té o chocolate caliente para tener más inspiración en invierno?

¿Cómo nos afecta el frío?

El dicho de “mantener la cabeza fría” se corresponde bastante con la realidad, pues solemos tener un juicio más crítico y nos dejamos llevar más por la emoción cuando la temperatura es baja.

Dicho queda, que con el frío tenemos más pereza, menos motivación por realizar las cosas y tendemos a tener menos vida social.

Los lluviosos días de invierno la gente suele estar más melancólica recordando el pasado, a diferencia de los días soleados tendemos a hacer una vida más social y fuera de casa.

La parte positiva es que tendemos a compensar el frío atmosférico con el calor humano, supongo que todo el mundo ha pasado una tarde de otoño acurrucándose con las mantitas en pareja viendo una peli romántica. Que justamente es en otoño y en invierno cuando más tiende a verlas la gente. La sensualidad y el romanticismo también derivan de todo esto.

¿Mito o realidad?

  • El mayor número de suicidios se da en primavera: Realidad. Según los estudios, esto se debe en parte al exceso de luz y la falta de temperaturas bajas.
  • Cuando hay luna llena hay mayor índice de criminalidad: Mito. No hay evidencia científica que apoye en aumento de la conducta violenta las noches de plenilunio. Este mito se debe en parte al tópico del “lunático” y también a leyendas urbanas.

Naturalmente, estos son los resultados de distintos estudios realizados en diversos países, los datos suelen ser estadísticos, pero eso no quita que siempre haya una excepción a la norma y no todo el mundo se corresponda con los patrones mencionados. ¿Y qué hay de ti? ¿Cuál es tu estación favorita?

¿QUÉ ES LO MÁS ATRACTIVO DE LA FICCIÓN?

¿Estáis listos para viajar a otra realidad?

Puede que esta sea una pregunta que te hagas a menudo, pero la respuesta puede estar más clara de lo que parece: Comienza el día, te levantas, desayunáis, llevas los niños al colegio, vas al trabajo, aguantas los cambios neuróticos de humor de tu jefe, sales del trabajo, recoges a los niños, almorzáis (como decimos los andaluces a la comida), llevas a los niños a alguna actividad o los dejas con la abuela, te vuelves al trabajo, sales con mucho cansancio, recoges a los niños, cenáis, veis algo en la tele, a dormir y al día siguiente todo vuelve a empezar.

Esta rutina es un continuo ciclo, pare el castigo de Sisifo. En la mitología griega, Sisifo ofendió a los dioses, estos le impusieron como castigo subir una roca redonda a lo alto de una colina, cuando terminaba el día llegaba a la cima y entonces  se caía y volvía a comenzar el mismo recorrido al día siguiente, como nosotros.

La rutina, el día a día, esa monotonía, el tener tan segura una nevera llena de comida y tener un lugar estable donde pasar la noche “aburre” a nuestro cerebro de cazadores-recolectores, que nunca lo han tenido tan fácil para comer, superar enfermedades o protegerse.

Nuestro cerebro necesita escapar de esa rutina y vivir aventuras aunque sea en fantasía. Por eso es un género muy atractivo para nosotros, porque suplementa esa carencia motivacional. Ya sea leyendo, yendo al cine o al teatro, viendo una serie o una película, queremos por momentos alejarnos de lo conocido.

¿Cómo funciona?

Según se ha descubierto, nuestro cerebro tiene una serie de neuronas que se denominan “espejo”, con ellas sentimos la empatía, y sentir “las mismas emociones” que está sintiendo otra persona al hacer una conducta determinada. De este modo,  si vemos un partido de fútbol nos podemos emocionar tanto como si estuviéramos  jugando en el campo o si vemos una película picante podemos “ponernos contentos”.

Del mismo modo, fantasear o imaginar algo lleva a que se activen las mismas aéreas cerebrales que si lo sintiésemos con nuestros sentidos, con lo cual, es como si “nos metiésemos en la trama”.

La ficción funciona si consigues hacer el pacto ficcional con el autor, es decir, que asumes como verdadero temporalmente lo que estás leyendo, viendo o escuchando pero solo en ese contexto. Sin embargo, si empiezas a criticar que no es posible viajar en una máquina del tiempo, no podrás conectar con la trama.

Para ello, los autores nos van adentrando en su mundo paulatinamente, dando pequeñas pinceladas de “su mundo ficticio”. Para que no nos produzca un rechazo por alejarse en exceso de la realidad o por resultarnos una historia muy extraña, normalmente hay una serie de temas con los que la mayoría de la gente suele identificar, sobre todo por haberlos vivido, por desearlos o porque casan con los ideales éticos, así: La familia, la búsqueda del amor, superar el dolor del pasado, la amistad, la lucha por la libertad o el crecimiento personal son temas muy habituales.

Otras veces, buscamos lo contrario, un espejo de la realidad, que nos haga ver otros puntos de vista ligados a esta y nos hagan reflexionar, como suele ocurrir en el cine español, donde la fantasía brilla por su ausencia en muchos casos y las miserias cotidianas pueblan los filmes. A veces las películas de nuestro país parecen un documental donde se suceden las imágenes y no ves una directriz clara de hacia dónde se dirige la película. No suele darse en el cine español la fórmula clásica casi omnipresente del cine americano, donde una pérdida desequilibra la situación de los protagonistas y la película se centra en la motivación por recobrar ese equilibrio.

¿Qué nos resulta más atractivo?

Depende de los sentidos en los que más confíes, pueden resultar más atractivos unos aspectos u otros de la ficción. Sin embargo, suele haber una serie de denominadores comunes que se repiten porque “funcionan” y son ampliamente aceptados por el público:

  • A nivel visual: Dado el avance de las nuevas tecnologías, podemos viajar a lugares exóticos, del pasado, del futuro o de fantasía. Por lo general muy distintos a la “jungla de acero y cristal” en la que vivimos. Otros reclamos son los chicos y chicas de extraordinaria hermosura que nos atraen por pertenecer al ideal de belleza compartido, un canon superior a la apariencia habitual del ciudadano promedio, porque resulta más atractivo que los estímulos naturales. Por ejemplo, un cuerpo simétrico sin los defectos que habitualmente la mayoría de la población sí posee.
  • A nivel auditivo: Las bandas sonoras acompañan al momento de la trama propiciando la emoción que se pretende transmitir en ese momento. Actualmente para transmitir ternura y expresión de sentimientos, se aboga por una música psicodélica con una voz en off, que nos transmite la misma paz que cuando éramos bebés y nuestra madre nos susurraba. Por otra parte, sin los sobresaltos de la música, el cine de terror no sería posible, de mismo modo, la música misteriosa e insidiosa, nos vaticina que el susto viene.
  • A nivel kinestésico: Este nivel está más relacionado con las sensaciones que nos hace sentir, aunque no podemos tocar los elementos de la película, ni olerlos, ni paladearlos, tenemos grandes recuerdos del sabor y el olor de los alimentos que se activan cuando los vemos. Por otro lado, esos sentimientos sí logran trasmitírnoslos, por eso, se nos pone “la piel de gallina”  o comenzamos a llorar en los momentos cumbre, como si nos pasase a nosotros.

¿Por qué nos gustan los distintos géneros?

Por lo general cada género cubre un deseo o una necesidad  concreta, las personas que tienen una personalidad extrovertida, tienden a buscar sensaciones fuertes, mientras que las introvertidas prefieren la suavidad. Tiene que ver con el nivel de activación cerebral, mayor en los introvertidos, por eso necesitan menos estimulación del exterior. Sin embargo, hay etapas en las que preferimos un género a otro, o momentos del año donde nos ocurre esto mismo. Por ejemplo, en navidades preferimos películas de valores familiares, en semana santa películas sobre la antigüedad y en Halloween películas de terror:

  • Acción o bélico: No olvidemos que tenemos los genes de unos hombres y mujeres que sobrevivieron frente a predadores mejor armados a nivel físico que nosotros. Por eso nuestro instinto tiende hacia la violencia, porque gracias a ese instinto estamos en la cúspide de la cadena alimentaria. Pero hay una pequeño problemilla, la violencia no es bien recibida, gracias a Dios, en nuestra sociedad actual. Para cubrir esa necesidad de acción, nos presentan a protagonista carismático con el que poder empatizar, puede ser un inteligente estratega, un experto luchador dando patadas voladoras, o muy diestro con algún arma. Él viaja a lugares lejanos, cosa que nosotros no hacemos en nuestro día a día habitualmente que tenemos un recorrido bien establecido. Al final consigue que “los malos acaban en su sitio”, por lo tanto, nuestro sentimiento de injusticia queda aliviado y nos sentimos tranquilos de que “aún haya gente buena en el mundo.”
  • Histórico o biográfico: Este género nos ayuda a conocer o imaginar cómo vivían nuestros antepasados, así los más curiosos podemos hacernos una idea de sus circunstancias y también ponernos en la piel de aquellos hombres y mujeres que cambiaron la historia. Otras veces podemos sentir el poder en el contexto de un rey, donde nos hace imaginar cómo sería la vida en una posición social similar. Pero en el fondo lo que a mucha gente le gusta es el contenido morboso, que muestra como hasta los poderosos tienen sus miserias y son personas iguales a nosotros pero inflados a autoridad por la cultura en la que vive. En este sentido cumple la misma función que la prensa rosa.
  • Románticas: Se trata de unas obras donde las relaciones de pareja y de amor están idealizadas, a menudo el espectador espera encontrar a la persona de sus sueños y al igual que en la película, cubra sus necesidades emocionales básicas que no fueron culminadas durante la infancia. El problema que tienen estas bellas historias es que pueden parecer más verosímiles que otros géneros, llevando a cierta insatisfacción personal  por no tener una relación tan idílica como la de la película o no tener pareja. Pero ¿nunca te has preguntado por qué la película termina justo cuando comienzan a convivir?
  • Terror: Volviendo a las teorías evolucionistas, todos los animales potencialmente peligrosos están en zoos, en selvas y salvo que tu gato tenga “malas pulgas”, ningún animal supone un peligro para nuestra supervivencia, justo lo contrario que pasa en este género. Volvemos “a vivir” un terror como nuestros antepasados en la prehistoria, donde el hombre actual puede ser una presa,  con un predador superior a él. Todo esto resulta placentero por la búsqueda de sensaciones, “el subidón de adrenalina” y estar “viviendo” un terror seguro, como en los pasajes del terror en los parques de atracciones. La temática habitual suele ser que a un grupo de personas, normalmente adolescentes, comienzan a peligrarles la  vida porque ser o una entidad superior les amenaza. Lo que subyace a este género es el horror de la muerte de los compañeros, esto produce que se conmueva al espectador, como pasaba con la tragedia griega en la antigüedad. Casi todas las obras de este género tienen en común dos elementos: Sobre todo el miedo a lo desconocido o a la muerte, así como una serie de temores que casi todos proceden de la infancia; ya sea una monja siniestra, un payaso feo, la muñeca de tu hermana o un monstruo terrorífico, todos ellos son los miedos que tuviste en la niñez pero ahora son llevados a un estado superlativo.
  • Tragedia: Se busca la catarsis, “la purificación del alma”, como decían los griegos, poder llorar y sentir el dolor de otra persona, asumiendo que aún no estamos “tan robotizados” y aún queda “algo humano” en nosotros. En nuestra cultura hedonista, donde se intenta evitar el dolor o el sufrimiento en pos de una búsqueda extrema del placer, llorar no está socialmente aceptado. En una época donde hemos superado la mentira de que “los hombres no lloran”, pasamos al  “no estés depre”, como si sentir tristeza al menos unas horas pudiera suponer tener un trastorno del estado de ánimo irrevocable. En estas películas podemos desahogar todas las emociones “negativas” que hemos estado reprimiendo todo el resto del tiempo.
  • Comedia: Si en el género anterior primaba la madurez y la sensatez, en este todo lo contrario, se buscan situaciones inverosímiles, ridículas, absurdas o el lado divertido de las cosas. Todo ello para sacar nuestro lado más desenfadado, juguetón y espontaneo. A veces los personajes nos hacen reír porque son estereotipos absurdos de creencias que todos comparten, por ejemplo los tópicos regionales. Y en otras sin embargo representan un humor más inteligente, retratando a personas como nosotros que viven circunstancias por las que hemos pasado o que no nos gustaría vivir. La tensión se disuelve cuando los enredos se acaban, estos suelen ser fruto de haber estado evitando decir la verdad desde el principio. Suele ir de la mano con otros géneros como el  romántico o de acción.
  • Dibujos animados: Si el cine cómico nos hace sintonizar con nuestro Modo Niño Feliz, este género lo hace aún más. Por momentos, el rato que visionamos la obra volvemos a ser los niños que fuimos, re-experimentando las emociones genuinas que en la vida adulta no suelen estar presentes. Otras veces, estas películas te hacen replantearte las ideas de una forma distinta a como las concebiste cuando en la niñez. Actualmente hay dibujos animados que son clarísimamente de adultos porque tienen contenido picante o bélico, mezclado a veces con un humor muy negro.
  • Fantasía y ciencia ficción: Este quizá sea el género que más nos ayude a esparcir nuestra imaginación y a su vez el que más nos aleja de la realidad. En estas pelis nunca verás a “Manolo el del bar”  o a “William, el zampa-hamburguesas de 150 kilos”. Todo suele ser perfecto e idealizado. Podemos asistir a un viaje por el espacio, al país de las hadas y los dragones, a un mundo dominado por los monos u otro tipo de situación lejana de la cotidianeidad. El fin suele ser  escapar y no pensar en nuestros problemas por un momento, que es sano, siempre que no se convierta en un refugio alimentando la evitación del “mundo exterior”. Para más info, puedes pinchar el link de estilos de afrontamiento.

Como conclusión, pienso que es necesario para nosotros sentir todo esto de vez en cuando. A veces, la ficción alienta nuestra creatividad para escribir o cultivar el arte de alguna manera. Las ideas de otros pueden servir de modelo para reformular las nuestras. Sin la capacidad de soñar, la vida se vuelve gris y todo se torna muy aburrido. Por no mencionar, lo sano que es poder disfrutar de las pequeñas cosas. A veces, una película, una serie o ir al cine, es la excusa perfecta para reunirse con la familia o los amigos y poder compartir. La vida de nuestros antepasados se hizo en torno al fuego y la nuestra se está haciendo en torno a una pantalla.

Si quieres compartir tu opinión conmigo sobre todo esto, estaré encantado de leer un punto de vista diferente.

PAUTAS PARA “LA DEPRESIÓN POSTVACACIONAL”

¡No te duermas!

Llegó Septiembre, regresamos de las vacaciones y volvemos a la rutina, que en ocasiones se nos puede venir encima como una pesada losa que nos podría hacer descender el ánimo.

¿Existe la depresión postvacacional?

Según la clasificación actual de los trastornos psicológicos, no aparece como tal en el DSM V (Manual estadístico de los trastornos mentales 5ª edición). Eso no significa que no haya personas que se vean afectadas por llegar al trabajo, es cierto que  se produce un brusco contraste entre estar tranquilamente disfrutando de los placeres y del ocio. Se trata de un cambio muy drástico.

A algunas personas les resulta abrumador aclimatarse al nuevo ritmo; se presentan la somnolencia, el cansancio, la irritabilidad, la desmotivación y otro tipo de comportamientos fisiológicos que nos resultan harto molestos.

¿Cómo se puede superar “La depresión postvacacional”?

Puede que no tenga la severidad de un trastorno psicológico, pero se puede pasar mal al incorporarse al trabajo. Las siguientes pautas tienen como patrón común aumentar las actividades placenteras y así mejorar el ánimo durante esta transición:

  • Dormir como mínimo 7 horas todos los días, si para ello tienes que acostarte antes no lo dudes, porque el cansancio se va acumulando a lo largo de la semana. Si tienes oportunidad, una siesta de al menos media hora es “mano de santo” para seguir activo.
  • Comer deliciosos platos, sin excederse por supuesto. Hay personas que comienzan dietas para perder los kilillos de las vacaciones, eso no implica que haya que descuidar los hidratos de carbono complejos, son muy necesarios para tener una dieta equilibrada y son una valiosa fuente de energía.
  • Caminar a poder ser a diario, mínimo media hora, eso activa el metabolismo y se genera más resistencia a la fatiga.
  • Dedicar todos los días un ratito a los hobbies,  aunque sea por un corto período de tiempo: como ver una peli, leer un tebeo, un libro o escuchar música.
  • Tener relaciones sexuales a menudo, es una potente fuente de placer, tengas pareja o no.  
  • Ducharse con agua  calentita al comienzo del día para despertarse mejor, además se puede tomar un baño al llegar a casa para poder relajarse y desconectar.
  • Tomar café, té o chocolate (con moderación), son unos potentes activadores del cerebro.
  • Realizar actividades sociales los fines de semana: Como salir con la familia o los amigos a comer, al cine, a tomar café y charlar, a realizar alguna actividad lúdica, algún deporte suave, etc…
  • Darse un respiro también es necesario y algo merecido, la perseverancia en exceso o el perfeccionismo rígido. Después de todo, la perfección no existe y genera mucha insatisfacción personal, además pone al entorno “de los nervios”.
  • Una vez que se llegue a casa, olvidarse del trabajo en la medida de lo posible. No poder desconectar lleva a quemarse con el paso del tiempo.

Si antes de las vacaciones ya tenía bajo el ánimo, o te ha ocurrido algún suceso a lo largo de estás que ha resultado doloroso, o bien, tu estado emocional no mejora pasadas unas semanas, podrías realmente tener un episodio depresivo. No realices autodiagnóstico basándote en páginas de internet. Siempre es necesaria la óptica de un profesional. En cualquier caso, no dudes en ponerte en contacto conmigo, podemos concretar una cita online o presencial para mejorar tu situación.

EL REVERSO DE LAS TRAMPAS VITALES (los Trampolines Vitales)

Si las Trampas Vitales te hunden, los Trampolines Vitales te impulsan.

La personalidad es nuestra manera habitual de pensar, sentir y actuar con todo el mundo y en todas partes. Cada faceta de la personalidad se denomina rasgo; un patrón estable de comportamiento, donde la herencia genética y la crianza influyen en la forma que adopta.

Existen una serie de Necesidades Emocionales Básicas en la infancia y en la adolescencia, que si no son cubiertas pueden dar lugar a Esquemas Disfuncionales Tempranos, o como hemos comentado en post anteriores, Trampas Vitales. Se producen por falta de:

  • Vínculos sociales estables y aceptación.
  • Autonomía y sentido de ser útil.
  • Límites bien establecidos
  • Libertad y respeto
  • Espontaneidad y juego

Poder tener todas estas necesidades cubiertas es lo que nos hace realmente felices, su insatisfacción nos puede producir esos rasgos patológicos de la personalidad que nos acompañan toda la vida. Pues cuando abandonamos el hogar donde crecimos, buscamos ambientes donde sentimos de manera similar en las relaciones de pareja o amistades con un vínculo apego similar al que tuvimos. Lo paradójico es que no nos interesan las personas con quien podríamos tener una relación de amor o amistad sana porque nos fomentarían el cubrir las necesidades emocionales básicas. Por lo tanto volvemos a caer en la misma trampa, adoptando alguna faceta,  estado de ánimo o Modo, donde re experimentamos el dolor infantil.

Pero esto no es cuestión de “todo o nada”, no todo es desajustado en nosotros, hay una parte de nosotros, sana que funciona y se adapta al entorno, por haber tenido algunas o todas esas necesidades cubiertas de niños, o cuando las cubrimos de adultos. Es cuando sentimos como una persona sana y plena, dejando desactivadas las trampas vitales y activando su contrapartida, unos esquemas sanos o rasgos saludables de nuestra personalidad:

Trampolines Vitales  (Esquemas Sanos)                                

Son facetas nuestras que nos hacen estar plenos, satisfechos, contentos con lo que tenemos, con quien somos y con las personas que nos rodean. Gracias a ellos, podemos relacionarnos con los demás, estudiar, trabajar, tener una relación de pareja, educar bien a los hijos o simplemente estar satisfechos con el mundo. Al igual que existen un total de 18 Trampas Vitales, los Trampolines Vitales (Esquemas Sanos) son también 18, vamos a verlos según al grupo de la necesidad cubierta durante el desarrollo a la que pertenezcan:

I. Grupo de poseer conexión con el entorno y sentir aceptación:

  • Vínculo estable: Cuando de niño se ha tenido una figura de apego estable y predecible, de adulto mantienes relaciones con los demás de apego seguro, porque sientes que no te van a abandonar. Se basa en la confianza, sabes que tu pareja, tus hijos y tus amistades estarán ahí cuando les necesites. Es contrario al esquema de abandono.
  • Confianza: Cuando has vivido en la infancia con personas que han sido honestas contigo, han sido leales y no han abusado de tus límites, aprendes a confiar en los demás. Les das el beneficio de la duda, sabes que no te criticarán, pegarán o violarán. Por supuesto esto no significa que llegues a ser ingenuo. Este es el reverso del esquema de la desconfianza y el abuso.
  • Plenitud emocional/Intimidad: En la niñez tuviste personas con un trato cordial, cariñoso, te entendían, te escuchaban, te protegían, te contaban sus experiencias y te guiaban. La consecuencia de esta crianza es poder tener relaciones con personas cercanas, cariñosas, donde puedas expresar tus necesidades, sentimientos y creencias con pleno respeto. Lo opuesto es la trampa vital de la privación emocional.
  • Orgullo/ Auto Aceptación: Si de niño te aceptaron tal como eras, no te criticaron por todo, no te rechazaron, y te elogiaban. Si te estimularon a compartir tus dudas propias sobre ti y a no ocultarlas o a avergonzarte de cómo eras, la consecuencia es que ahora te aceptas tal como eres, comprendes tus errores y eres transparente con los demás. Eres abierto y no te vergüenzas de ser auténtico. Es la contrapartida de la Imperfección y la vergüenza.
  • Inclusión social/Afinidad con los demás: De joven viviste en una comunidad o estudiaste en un colegio donde te aceptaron por tus intereses y valores que compartías con ellos, por eso te incluyeron. Hoy día, buscas conectar con personas que coincidan con tus intereses y eres capaz de buscar puntos en común con las personas que te rodean. Este esquema es lo contrario a la exclusión social o la alienación.

II. Grupo de poseer autonomía y sentimiento de ser útil:

  • Éxito/Habilidoso: Quizá contaste durante la niñez con el apoyo y la orientación para dominar distintas habilidades. Tus padres tuvieron paciencia y entrega contigo para que lograses el éxito educativo, pudieras desarrollaras tu vocación o te relacionases adecuadamente con los demás. Por eso a día de hoy podrías alcanzar metas importantes en tu carrera profesional, en tu trabajo y por supuesto sacas tiempo para recrearte en tus hobbies. Esto es contrario al sentimiento de Fracaso.
  • Resiliencia/Seguridad física: Durante tu desarrollo te protegieron con cordura, asumiendo riesgos realistas. No te hicieron ser miedoso ni tampoco te sobre-protegieron. La consecuencia actual es que no eres una persona temeraria, pero sabes tener una vida donde sientes que no estás tan desprotegido ante la enfermedad, poder sufrir daño o acabar en la ruina. Sabes asumir riesgos y los temores no te limitan. La resiliencia se produce por ausencia de vulnerabilidad al daño, a la enfermedad o a la pobreza.
  • Confianza en uno mismo/Competencia: Durante tu infancia te hicieron afrontar desafíos, te dieron apoyo y orientación en el aprendizaje. Aprendiste a tomar decisiones desde muy joven y a arreglártelas en solitario sin depender en exceso de los demás. Gracias a eso, hoy día tienes criterio propio, sabes tomar decisiones sin arrepentirte porque confías en ti mismo. Eres independiente, pero sin descuidar un vínculo estable con los demás. El reverso de esto es la dependencia o el sentimiento de incompetencia.
  • Identidad clara/Yo desarrollado: Quien te crió respetó tus límites e inclinaciones naturales, supo que tenías una identidad separada al margen de la familia, pero sin perder el sentimiento de pertenencia. Fomentó que aceptases quien eras y tal como eras. Ahora puedes disfrutar del sentido de tu vida, de tus propias directrices, de tus creencias e intereses respetando los límites propios y ajenos. Lo opuesto es el entrampamiento o la identidad confusa.

III. Grupo del respeto por los límites establecidos:

  • Empatía/Reciprocidad: La cara saludable de la grandiosidad o creerse con derecho a todo. Desde muy temprana edad te respetaron, te dieron amor, pero también te marcaban unas pautas de cómo se sentían los demás si les hacías daño. Aprendiste que las demás personas tenían sus propios puntos de vista, necesidades y derechos. También que todos somos iguales y que no eres superior a los demás. Fruto de todo esto, puedes ponerte en el lugar de los demás, eres respetuoso con ellos, no los explotas por intereses egoístas, ni los tratas como si fueran inferiores. Para ti, tus sentimientos, creencias y actos son del mismo valor que los de los demás. “Hoy por ti y mañana por mí.”
  • Disciplina: Lo contrario a la impulsividad o la indisciplina. Te orientaron de niño con firmeza (sin necesidad de pegarte) a no buscar el placer inmediato, que todo se lograba con cierto esfuerzo y a no buscar el consuelo en distracciones que te hacían daño, como exceso de tele, de comida o de videojuegos. Además te pusieron límites cuando la expresión de tus sentimientos y antojos eran desproporcionados o estaban fuera de control. Hoy en día, prefieres objetivos más a largo plazo que la recompensa inmediata, no tienes adicciones, eres una persona responsable, que sabe cómo cuidar de sí mismo y los demás, siempre desde el respeto.

VI. Grupo de contar con libertad y respeto:

  • Asertividad/Autoexpresión: Desde muy temprano en tu vida, has podido expresar libremente y sin miedo al castigo o al rechazo, lo que sentías y necesitabas. Dabas tus opiniones con las personas que te importaban. Ahora puedes expresar tus derechos, necesidades y criterios sin dejarte dominar ni rebasando las fronteras de los derechos ajenos.  Lo contrario es la sumisión o la subyugación ante otros.
  • Cuidado de uno mismo/y de los demás: En la familia que te criaste, cada miembro tenía sus necesidades y todas eran respetadas. No se utilizó la culpa para reprimir la expresión de tus necesidades, ni aprendiste a callártelas por tener que cuidar de otros a una edad muy temprana. Como consecuencia, tienes un sano equilibrio entre la satisfacción de tus necesidades y las de las personas que te rodean. Lo antagónico es el auto-sacrificio.
  • Satisfacción propia: De pequeño te hicieron caso, te respetaron, aprobaban las decisiones que tomabas. Aceptaban como vestías y como eras. Ahora estás a gusto con la persona que eres y no necesitas de la aprobación o de la admiración de otros para sentirte pleno. El reverso es la búsqueda de aprobación.

V. Grupo de la capacidad de tener espontaneidad y jugar:

  • Espontaneidad emocional: En la niñez, las personas importantes para ti eran divertidas y desenfadadas. No te criticaban, ni se burlaban de ti cuando eras juguetón. Te permitían expresarte, hablar de tus sentimientos y a no ocultarlos. Como adulto puedes ser una persona dinámica, divertida, chistosa, abierta a los demás. Lo que viene siendo “la alegría de la huerta”. Esta es la contrapartida de la inhibición emocional.
  • Metas alcanzables/Aceptación de la imperfección: En la infancia te enseñaron a desarrollar tus ideales y metas de manera flexible; ni demasiado laxos, ni demasiado rígidos. Te aceptaban y querían aunque cometieses errores y valoraban tus logros. Pero no por encima de otras prioridades; como la salud, la intimidad o la relajación. Gracias a todo esto, aceptas cometer fallos, te adaptas a las circunstancias y tus metas concuerdan flexíblemente con tus capacidades. No necesitas demostrar nada a nadie, ni lo haces por la admiración de los otros, por eso el perfeccionismo no es un problema para ti. Lo contrario son las metas inalcanzables y la hipercrítica.
  • Optimismo/Esperanza: Te enseñaron que por mucho que se complicaran las cosas, al final todo saldría bien, que el futuro estaba lleno de posibilidades, teniendo en cuenta de manera realista que todo tenía su riesgo. Hoy puede que te enfrentes a los problemas viendo cada problema como una oportunidad de crecimiento y de manera creativa. Esto es antagónico al pesimismo.
  • Perdón/Flexibilidad: De niño se comprendían los errores en tu casa, una vez que los cometías te perdonaban y te enseñaban como hacerlo mejor, sin necesidad de pegarte, criticarte, humillarte o faltarte al respeto. Por eso eres comprensivo y compasivo con la imperfección y los errores tanto propios como ajenos. Lo opuesto es la trampa de la punitividad/castigo.

Después de leer este artículo se abre una nueva puerta a la educación infantil para que desde pequeño aprendan herramientas nuevas y que no caigan en las mismas trampas que hemos caído nosotros. Ha llegado la hora de poder romper estos dañinos patrones. Si necesitas ampliar más información sobre este campo o te gustaría hablar directamente conmigo para aclarar cualquier duda, ponte en contacto conmigo.

Basado en los trabajos de George Lockwood, Paul Perris y Jeffrey Young, 2011.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO(VG)

Hay que parar este ciclo sí o sí

El problema social sobre el que trata este artículo es algo que viene ocurriendo desde siempre y en todos los países, sin que haya grandes diferencias en las clases sociales o el grupo étnico. Esto es la violencia de género (en adelante VG).

Según la ONU,  es una de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 44 años. Por encima de las guerras, accidentes de tráfico o enfermedades como el Cáncer.

La educación en roles de género que favorecen al hombre, los mitos del amor y la normalización de este tipo de relaciones por parte del entorno social llevan a entrar en una vorágine de destrucción de la persona que en el peor de los casos acaba con la muerte de la víctima.

La VG son una serie  malos tratos que se producen en el ámbito privado de la relación de pareja. Este contexto hace que sea invisible y de una gran peligrosidad. La VG es un proceso donde el hombre va ejerciendo su poder sobre la mujer reforzando el desequilibrio de poder en la pareja. Él va debilitando los mecanismos de defensa de ella hasta producir un sentimiento de indefensión aprendida y el aislamiento social.

Esto no quiere decir que no existan también situaciones de malos tratos de la mujer hacia el hombre o en parejas del mismo sexo, son menos frecuentes (aunque no por eso son  menos graves). La diferencia de la VG con respecto a otros tipos de violencia doméstica en la pareja es el empoderamiento progresivo del hombre frente a la mujer, hasta tal punto que este se cree como si ella fuese una propiedad suya, carente de autonomía, libertad o voluntad propia.

Estamos ante una situación progresiva de control del hombre hacia la mujer sobre las decisiones, la vestimenta, las relaciones sociales, el dinero, la actividad laboral y chantajes emocionales. La mejor estrategia que el agresor usa,  es la culpa,  para que al final sea ella misma la que se considere la responsable del trato recibido.

¿Cuáles son los castigos que emplean los agresores?

Hay varios tipos de métodos de “castigo” todos ellos cumplen la misma función: El control sobre la pareja, la sumisión y que al final sea ella misma quien se limite en la ausencia del hombre;

  • Psicológico: Burlas, insultos, ridiculizaciones en público, gritos, desvalorizaciones, etc. Este tipo de agresión se da SIEMPRE, son las que más secuelas dejan a largo plazo tras finalizar la relación.
  • Físico: El más visible, consiste en azotes, quemaduras, cortes, golpes y hasta caídas que ellas luego justifican
  • Abuso sexual: Las obligan a tener relaciones sexuales o a hacer prácticas que ellas no desean realizar, pero obedecen porque creen que el marido tiene el derecho a exigirlo.
  • Aislamiento social: Le quita las redes de apoyo a la mujer de su familia y amigos, hasta tal punto que solo le tenga a él.
  • Control y dominio: Básicamente busca la obediencia de la mujer, mediante el control conductual de todas las actividades que ella hace. Hasta el punto de controlar su apariencia.
  • Violencia económica: Amenazas con dejarla en la calle, control absoluto de los ingresos de ella, impedirle trabajar para que se dedique a las tareas del hogar, etc.
  • Amenazas: No solo hacia ella, también a los hijos, las mascotas, etc.
  • Chantaje emocional: El agresor se lamenta de su infancia, intenta infundir lástima, alega que ella no le comprende e incluso amenaza con suicidarse.

¿Cuáles son las trampas vitales que caracterizan al agresor y la víctima?

Es muy habitual que tanto el agresor como la víctima recreen una relación similar al tipo de vínculo emocional de apego que tuvieron en su infancia. Los patrones educativos dejan huella y se repite el mismo ambiente que se tuvo con la familia de origen, con las mismas carencias emocionales básicas. En algunos casos tanto él como ella han tenido otras relaciones, pero siempre suelen buscarse a personas con patrones de comportamiento que le despiertan “la química de esquemas”, es decir, buscan parejas cuyas trampas vitales les resultan atractivas. La relación de maltrato refuerza más aún esos rasgos de personalidad destructivos. Dentro de los estilos de afrontamiento ineficaces de estas parejas, las mujeres tienden a la rendición y los hombres a la sobre-compensación. Es decir, ellas reproducen las situaciones tóxicas de manera literal, mientras que ellos luchan al extremo para no volver a ser víctimas, volviéndose como los agresores que tanto daño le hicieron. No siempre se dan las mismas trampas vitales en la víctima y el agresor, estas son a modo de orientación.

La víctima tiende a buscar a un hombre que la trata como sus padres la trataron, o como aprendió que su padre trataba a su madre, de donde nacieron las siguientes trampas vitales:

  • La imperfección: suele ser su trampa nuclear, pensar que nadie la va querer porque hay algo defectuoso en ella, es como si el hombre le hiciera un favor por estar con ella.
  • El aislamiento social: suelen ser chicas con pocos amigos, que no han tenido una red de apoyo fuerte y sano cuando eran niñas o adolescentes.
  • La subyugación les lleva a ser obedientes, serviles y sumisas, desde pequeñas han aprendido a ser “niñas buenas” que no se han revelado a los abusos de sus límites.
  • El abuso: ya sea verbal, físico o sexual, de niña aprendió que la persona que le quería también la trataba mal.
  •  El autosacrificio: las necesidades de estas niñas nunca fueron escuchadas, tuvieron que cuidar de los demás y nadie cuidó de ellas, por eso no expresan lo que necesitan ni reivindican lo que es suyo.
  • El castigo: sus figuras parentales les castigaron en exceso hasta el punto que ellas mismas aprendieron a castigarse imitando a sus padres, siendo muy críticas e insultándose a ellas mismas, o privándose de placeres.
  • El abandono: de niñas perdieron el cariño de una de las figuras de apego, o estuvieron demasiado tiempo solas, por eso prefieren la compañía de un agresor antes que revivir la dañina soledad de la infancia.
  • La Dependencia, nunca tuvieron autonomía, ni decidieron por ellas mismas, con lo cual, no aprendieron a valerse por sí solas, por eso buscan a un hombre fuerte y déspota que las protejan y las lideren.

En cuanto al agresor que también perpetúa las vivencias infantiles que les son familiares, se suelen presentar los esquemas de:

  • Abuso: se vuelven unos “matones” para que nadie les vuelva a toser.
  • El castigo: sus progenitores, compañeros o tutores le castigaron por ser débil y ahora él repite el patrón con la persona que considera inferior por ser mujer.
  • La co-dependencia: ellos también necesitan a una persona en su vida, se sienten incompletos sin una pareja, por eso intentan evitar la soledad por todos los medios controlando a la otra persona para que les tenga exclusivamente a ellos.
  • La rebeldía es una lucha contra la subyugación, pues de niños fueron sometidos y ahora  ellos están en pie de guerra con el mundo, pagando el pato con la pareja.
  • La grandiosidad produce un efecto similar al machismo, ya que se creen con el derecho a tratar a los demás como les apetezca porque creen que son especiales ,o porque les han tratado como inferiores y necesitan combatir ese sentimiento manifestando superioridad.
  • La impulsividad: no les enseñaron a controlar sus impulsos emocionales agresivos o imitaron a sus padres, entonces cuando se enfadan explotan y alivian su frustración con la pareja.

¿Cuáles son las facetas o modos más frecuentes en ambos?

Entre los Modos  o estados de ánimo más habituales que suelen mostrar son en la mujer el niño vulnerable, el sumiso-claudicante, el padre exigente y el padre castigador. Mientras que en el hombre se suelen dar el niño furioso, el niño impulsivo, el protector-enfadado (una variante del protector aislado), el sobre-compensador, el padre exigente y el padre castigador. A medida que va avanzando el ciclo de los malos tratos, la faceta del adulto sano de la víctima se va debilitando y el niño vulnerable se va exacerbando.

¿Cómo se va produciendo el ciclo de la VG?

Resulta raro que en estas condiciones la mujer no abandone al hombre por portarse así con ella. Parece extraño que no le denuncie y que le consienta. La clave que responde a todo esto está en que desde dentro no se ve con la misma objetividad, la relación al principio es muy pasional y luego se alternan el cariño y los castigos, o como se dice coloquialmente, “le da una de cal y una de arena”.

Los estudios de Leonor Walker en 1979 fueron los que arrojaron luz sobre este tema. Ella trabajó en una casa de acogida con mujeres maltratadas y según ella vio, todas ellas vivieron el mismo patrón con sus parejas:

  1. Fase de tensión: El agresor está irritable, comienza con el maltrato psicológico de la pareja, la mujer se esfuerza por suavizar la situación y espera que tratándolo bien, él cambie de actitud.
  2. Fase de agresión o explosión: El hombre explota de ira tras haber llegado a su culmen, entonces recurre a la violencia física, psicológica o incluso la sexual grave contra la mujer. El agresor se desquita y alivia su cólera usando a su pareja como “saco de boxeo”. Es en esta fase cuando algunas chicas buscan ayuda médica.
  3. Fase de calma y conciliación o “luna de miel”: Es aquí cuando el agresor recupera la cordura, se arrepiente, comienza a llorar, a disculparse, promete que va a cambiar y que nunca más lo va a volver a hacer. Esto le da falsas esperanzas a la mujer y los mitos románticos no ayudan al pensar que en las relaciones hay que aguantarse. Es en esta fase cuando el agresor le hace regalos, comienza a tener más detalles con ella, tienen relaciones sexuales con mucho cariño, etc…

Este suele ser el bucle que acaba reforzando el ciclo de la VG. Pero con el tiempo sufre algunas modificaciones, a medida que avanza la relación, la tercera fase de la luna de miel se va reduciendo y la segunda va ganando terreno. Es entonces cuando la mujer decide pedir ayuda, siempre y cuando el miedo o la indefensión no le hayan ganado la partida.

¿Cuál es tú actitud hacia esto?

Propongo un ejercicio de empatía: Imagina por un momento que descubres que tienes una relación de malos tratos con tu pareja, tus creencias irracionales, tus trampas vitales y tu baja autoestima se han multiplicado a causa del maltrato psicológico, físico y sexual. En esta situación, no tienes dinero para poder marcharte porque lo controla tu pareja.  Tampoco tienes a donde ir porque has perdido la relación con tu familia de procedencia, tus amigos y  con tus compañeros del trabajo. Por si no fuera suficiente, tu pareja te ha amenazado con pegarle a tus hijos si le abandonas o con matarte a tu mascota. Si tienes heridas por la paliza que te acaba de dar, decides ir a denunciar o si vas al médico, y tu pareja se entera, te espera una paliza mucho peor que la anterior. ¿Qué haces?

Planteo   esta situación es promover la empatía y que os pangáis por un momento en la piel de esas mujeres, con este texto quiero que os hagáis levente una idea del infierno en la tierra que están viviendo. Se trata de sensibilizar a la gente con esta maldita lacra social.

Si al leer estas líneas te has dado cuenta que tu situación es de VG, no te cayes y pide ayuda. Acude a la policía, denuncia, pide una orden de alejamiento, busca alguna institución que te pueda ayudar y acoger. Y sobre todo, ponte a salvo a ti y a tus hijos cuanto antes. 

Puedes llamar al 016, es un número de ayuda, información y asesoramiento jurídico en materias de VG. Este número no queda registrado en el listado de llamadas del móvil, ni tampoco en la factura.

Si tienes una relación de abuso pero no es de VG, como por ejemplo, si eres un hombre maltratado por su esposa, o tienes una relación LGTB abusiva, denuncia y pide ayuda igualmente. No te paralices, mira por lo mejor para ti y para tus hijos.

Si actualmente no tienes una relación de pareja, pero alguna vez has sufrido malos tratos físicos, psicológicos o sexuales a manos de una ex pareja, no dudes en pedir consulta conmigo offline u online. Juntos podemos recuperar el poder que has perdido.  

Basado en las investigaciones del instituto de la mujer y en el modelo de la terapia de esquemas de Young, Klosko y Weishaar (2003).

BULLYING EN JÓVENES LGTBIAQ+,¿A QUÉ SE DEBE?

No mires para otro lado, estos menores necesitan tu ayuda.

Antes de comenzar a tratar el tema en cuestión, es importante conocer qué se entiende por los siguientes términos:

Bullying

Es el término anglosajón que se emplea para referirse al acoso escolar. En la naturaleza, cuando en una bandada de pájaros hay uno que está herido o parece más débil, los compañeros le marginan migrando sin él o le destruyen mediante picotazos.

Las personas no somos una excepción, estamos ante un proceso que se da casi a diario en los colegios, donde un grupo de “matones” (Bullies en inglés), o un matón y su séquito de cómplices, utilizan su superioridad en número y en fuerza para intimidar, humillar, torturar y pegar o excluir a una persona que consideran inferior.

Algunas veces este es el criterio para incluirse en el grupo “de los populares”, otras es un intento de no recibir el mismo trato que la víctima. Ya sea reírse de la persona, destruir pertenencias, perseguirle a la salida o quitarles el dinero. Este proceso destruye la estabilidad emocional de la persona que lo recibe con consecuencias fatales.

“Los matones”

Por lo general los matones suelen ser personas más intimidatorias, agresivas y con tendencias al liderazgo que son altamente persuasivos con su grupo de compañeros para idear los ataques. Suelen ser jóvenes muy castigados por sus padres y reproducen el mismo abuso con los compañeros para desfogar la frustración. Al tener un estilo educativo tan castigador aprenden a someter al débil mediante la fuerza, su único objetivo es divertirse o desahogar sus impulsos. Son carentes de empatía, autocontrol y no tienen miedo a las consecuencias de sus actos.

“Las víctimas”

Suelen ser de lo más variopintas, pero todas tienen algo en común, son diferentes a los grupos dominantes de la sociedad y son distintos a lo que está bien visto, ya sea porque son bajitos, muy delgados, muy gordos, miopes, de otro país, otro grupo étnico, otra religión y de otra orientación sexual.

Este acoso sistemático a una persona tiene graves secuelas psicológicas, como daños que se arrastran a lo largo de toda la vida si no son tratados en terapia, estas son; vivir excluidos, con baja autoestima, sin habilidades sociales, con miedo a salir a la calle, rechazados, no queridos y desconectados del grupo, lleva a que muchos menores prefieran quitarse la vida antes que seguir sufriendo un abuso del que no pueden escapar. De hecho, el bullying es una de las principales causas de suicidio infanto-juvenil

En el presente, la situación ha empeorado en este sentido, porque con la llegada de las nuevas tecnologías y las redes sociales, las víctimas no están a salvo. Antes si cambiabas de ciudad, escapabas de los matones, pero ahora están presentes virtualmente. Con insultos, humillaciones y amenazas que persiguen a la persona donde quiera que esté. Se añaden formas de torturas modernas como la difusión de fotos o vídeos humillantes. Y ahora el acoso también se da en adultos en redes sociales por formar parte de minorías. Este proceso de acoso tecnológico se llama «Cyber-bullying.»

Estamos pues ante un problema de integración social en ámbitos escolares sin precedente, por eso, los progenitores, el profesorado y los profesionales de la salud tenemos que tomar cartas en el asunto para parar esta lacra social.

Gran parte del problema vienen dado por los prejuicios y estereotipos que comparten los jóvenes, esto les hace tener una actitud desfavorable al que es diferente y en parte les hace proclives a acosarlo. Así, la LGTBI Fobia sería la antesala de gran parte del Bullying que se sigue produciendo en los colegios e institutos.

¿Cuál es el panorama actual de la LGTBI fobia en los jóvenes?

Los jóvenes son el futuro, su visión de los prejuicios son el espejo de la sociedad que habrá el día de mañana hacia ciertos colectivos.

Los estudios realizados hace unos años en institutos y colegios españoles, coinciden en que las chicas son más tolerantes que los chicos con el Colectivo LGTBIAQ+. Al parecer, las chicas no perciben como una amenaza sexual a los chicos gays , mientras sus compañeros varones sí (no los ven como una amenaza a su hombría). Tiene mucho sentido desde una perspectiva del machismo (patriarcado), pues se pierde la posición social ventajosa si se reducen la masculinidad o los roles de género masculinos (comportamiento típico de hombres). De todos modos, ellos no consideran un problema que las chicas lesbianas se comporten como varones, les lleva a tener mejor química. No obstante, las chicas lesbianas y bisexuales son fetichizadas, con lo cual son más proclives a ser acosadas sexualmente por varones. Mientras que las personas trans tanto binarias (hombros con vulva y mujeres con pene) como no binarias (personas ubicadas en el espectro entre el género masculino y femenino), reciben tanto burlas como acoso sexual. El porno tiene parte de culpa en esta fetichización de ciertas personas del Colectivo.

En los institutos el prejuicio LGTBI Fóbico es mucho más manifiesto que en la universidad, donde el 5% de los varones tienen un comportamiento muy desfavorable hacia sus compañeros LGTBIAQ+.

Por otra parte, algunas chicas heterosexuales  son más tolerantes con los gays, pero no tanto con las lesbianas por temor a ser acosadas por ellas, lo mismo que les pasa a algunos chicos heterosexuales con sus compañeros gays. En cambio, las chicas que siguen un movimiento feminista radical Trans-excluyente (TREF son las siglas en inglés y «Terfas» se les dice coloquialmente), son más propensa a acosar a personas trans binarias y no binarias.

Todos estos datos dejan en relieve la ignorancia que hay al respecto de la educación identitaria y afectivo-sexual, siendo el Colectivo un gran desconocido en los adolescentes. En algunos casos pensando incluso que es una enfermedad, algo desmentido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1990. Generalmente, este tipo de creencias son inculcadas por padres o abuelos que han sido socializados en contextos muy fieles a los valores tradicionales religiosos y conservadores, sin tener mucho contacto con personas LGTBIAQ+.

A pesar que en la adolescencia es una época de experimentación con el cuerpo y conocimiento de la sexualidad, la Bisexualidad es considerada como algo básicamente inexistente o una fase, dado el pensamiento dicotómico, donde solo hay dos opciones: O eres hetero o eres gay/lesbiana, no habiendo más opciones. Especialmente para ejercer opresión sobre el grupo minoritario. La invisibilización es una forma de violencia que también vive la Asexualidad.

Nota: Revisando este artículo para actualizarlo, puedo indicar que en 2025, la generación Z es la generación donde más personas del Colectivo se identifica, mejorando la tolerancia hacia las personas bisexuales y las personas trans que son mucho más visibles. Desafortunadamente, las redes sociales son un megáfono adoctrinador de odio hacia el colectivo cuando cae en manos de personas ultra religiosas o ultra derechistas (y ultra izquierdistas de ciertos países), que eventualmente sigue perpetuando el bullying hacia jóvenes del Colectivo en centros educativos.

*Si quieres aclarar algunos de los términos empleados en este artículo, te invito a consultar mi GLOSARIO.

“NO SON DE LOS NUESTROS”; LA LGTBI-FOBIA MODERNA

Una forma de discriminación que sigue presente de manera sutil.

Hoy quiero hablaros de un tema sobre el que hice el trabajo de final de mi carrera.

Todas las personas sentimos alguna atracción sexual por alguien, es decir, tenemos una orientación sexual. Además tenemos una identidad de género, que es, lo que nuestro «sexo psicológico». A todo el Colectivo de personas que tiene una orientación sexual e identidad de género diferente a la heterosexualidad y cisgénero (está de acuerdo con en género asignado al nacer) se les suele denominar LGTBIQA+ (Lesbianas, Gays, Transgénero, Bisexuales, Intersexuales, Asexuales, Queer, etc…)

Las ideas sobre lo que son las orientaciones sexuales e identidades de género han ido cambiando a lo largo de la historia y varían de una cultura a otra. Existen distintas alternativas, entre las que destacan:

  • Heterosexualidad: Es la mayoritaria de la población, sería la atracción por un género diferente al de la persona.
  • Homosexualidad: la atracción sexual por personas del mismo género.
  • Bisexualidad: Esto es la atracción por más de un género. No necesariamente al mismo tiempo ni con el mismo grado de deseo.
  • Transgénero: Es lo opuesto a cisgénero, son personas que no están de acuerdo con el género asignado al nacer.
  • Intersexulidad: Son personas con genitales externos ambiguos entre el clásico pene y testículo, así como la clásica vulva. Hay un amplio espectro y variación en los caracteres sexuales secundarios.
  • Asexualidad: Es una gama amplia de personas que sienten poco deseo sexual, o lo sienten en determinadas condiciones. Habiendo una amplia variedad de atracción romántica.
  • Queer: Un término paraguas que engloba a cualquier persona que no sea cisgénero o que no sea heterosexual. Es la reapropiación de un insulto para prevenir el dolor que causa. Significa «Raro» y es el equivalente a «Mariquita» en España.

Hace 50 años, las personas del Colectivo LGTBIAQ+  comenzamos a salir a la calle para luchar por nuestros derechos, en España se consiguieron en  2005 los derechos para poder casarse, desde entonces parece que se ha avanza en la aceptación del colectivo en la sociedad. Pero aún no está todo logrado, sigue habiendo un rechazo o fobia hacia el Colectivo, en ocasiones pero de manera sutil. Este prejuicio basado en el miedo y el odio se llama LGTBI Fobia, aunque la más conocida de esta gama de comportamientos de odio es la homofobia, que es el rechazo a los gays y las lesbianas.

En realidad la LGTBI fobia, se puede considerar más un prejuicio que una fobia propiamente dicha,  lo que de verdad aterra a los LGTBI fóbicos es que les etiqueten de “poco hombres”, perdiendo su posición de poder hegemónico en la sociedad.  Es el rechazo de las personas afeminadas o de roles de género femenino (lo que se consideran comportamientos típicos de mujer).

¿Qué es un prejuicio?

Conocer a fondo el fenómeno del prejuicio es esencial para mejorar la convivencia social y luchar contra la discriminación entre diferentes grupos.

El prejuicio tiene distintas formas y orígenes. Es una actitud negativa y hostil hacia los miembros de un determinado grupo social por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo. Su nombre lo indica: “Pre” (previo) y “juicio” (juzgar).

El prejuicio estaría formado por tres componentes relacionados entre sí:

  • Cognitivo:
    Conocido también como «estereotipo», es el conjunto de pensamientos e ideas compartido socialmente sobre un determinado grupo de personas. Son etiquetas donde se meten a todos los miembros “en el mismo saco”, perdiendo la individualidad. Esto lleva a valoraciones negativas en muchos casos, como por ejemplo, hay quien piensa que los gays son promiscuos, pasando por alto que existen parejas estables de años como en los heterosexuales.
  • Emocional:
    Los sentimientos, estados de ánimo y emociones que experimentan las personas en
    relación hacia un grupo social. El estereotipo produce emociones negativas,
    como son el miedo, la antipatía, la hostilidad o el desagrado.
  • Conductual:
    Son los comportamientos que se tienen con el grupo externo, influidos tanto por
    los estereotipos y las emociones de rechazo. Estas conductas tienen que ver con
    ataques al grupo que se discrimina, en forma de críticas, burlas, chistes y en
    el peor de los casos, con agresiones físicas. Desgraciadamente el caso de Samuel Luiz es un ejemplo de asesinato por una agresión homófoba.
     

Si se unen todos estos factores, estamos ante la discriminación, que es un trato desfavorable hacia un grupo o las personas que lo formamos, negándonos la igualdad en el trato o los derechos. En la discriminación el grupo minoritario, en este caso el Colectivo LGTBIAQ+, por ser considerado  como diferente al grupo dominante de los heterosexuales. Hay gente que incluso se manifiesta o forma grupos políticos conservadores para que el grupo minoritario no llegue al nivel de derechos del grupo dominante.

¿Cuál es el origen del prejuicio?

El prejuicio nació en la prehistoria como una defensa ante distintas amenazas, como son, la pérdida de la salud por contagio de una enfermedad, o ante pérdidas de recursos, valores, o integridad física de los miembros del grupo familiar. El problema es que en la sociedad actual ha dejado de ser útil esta manera de pensar y las personas LGTBIAQ+ somos “de los vuestros”; somo vuestros hermanos, primos, amigos, compañeros, jefes, profesores, padres, parejas, etc. También merecemos formar parte vuestras vidas y ser tratados como iguales, cosa que ciertos sectores ignorantes y conservadores no quieren.

Los prejuicios a veces continúan porque cumplen ciertas funciones psicológicas en algunos miembros de un grupo dominante,  mejoran su autoestima, considerándose superiores al grupo minoritario. Con el machismo, como prejuicio, ocurre algo similar, se degrada a la mujer con estereotipos negativos femeninos, que supuestamente los chicos no tienen, con lo cual, se reafirma su superioridad. Por eso hay quien dice que el sistema del patriarcado es el rival a batir porque afecta tanto a las mujeres cis-hetero como a las personas del Colectivo. Por lo que veo en consulta, a los hombres cis también les afecta, por la sobre exigencia consigo mismos con tal de mantener la pose de machotes (roles y normas de género masculino).

Sin embargo, los prejuicios hacia el Colectivo hoy en día, nadie te las dice abiertamente porque está mal visto y puedes ser considerado como poco tolerante. Por eso, aunque los prejuicios no desaparecen, sino se transforman a veces en hechos más sutiles e imperceptibles.

 ¿Cómo ha evolucionado?

Antiguamente, para ser aceptado en un grupo dominantes tenías que mostrar que no eras de la minoría, para ello demostrabas abiertamente que tenías una actitud negativa o prejuicio hacia los otros. Esto se traducía en actitudes homófobas por desconocimiento de otros miembros del Colectivo.

En España a partir de 2005 con la ley del “matrimonio igualitario”, fueron cambiando las actitudes hacia el Colectivo LGTBIAQ+, había gente tan LGBTI Fóbicas como siempre, pero no se atreven a decirlo por miedo a ser rechazado por personas heterosexuales “progresistas”(Aliados). Pero los sentimientos negativos no han desaparecido, puesto que todos hemos crecido en un ambiente rodeado de creencias machistas y homofóbicas, donde el comportamiento de los hombres es lo que está bien y toda variación de él, “es una vergüenza”.  Es la otredad, la perdida de la posición ventajosa de hombre (que es portarse como una mujer, en verdad).

Los dos tipos de prejuicios comparten el intento de la exclusión social, pero, mientras que el prejuicio manifiesto es más agresivo y directo,  el prejuicio sutil está formado por tres componentes:

a) Una encarnizada defensa de los valores tradicionales. Ej. Ensalzar la familia tradicional heterosexual.

 b) La exageración sobre las diferencias entre las costumbres de ambos grupos.

 c) La negación de las emociones positivas o indiferencia emocional al otro grupo. Ej. “Yo los respeto, pero a mí que no se me acerquen.”

Esto solo hace continuar manteniendo el mismo problema.

Todo el mundo merece el mismo respeto, el amor y el sexo son demasiados íntimos o privados como para meterse en la vida de los demás, creyéndose con la licencia de mandar sobre ellos y no respetando los derechos ajenos. Y es que no solo es sexo, es identidad como orientación sexual y como identidad de género, estas son las áreas sociales, porque por la calle no ves a gente Queer teniendo sexo. Estas actitudes son algo retrógradas y nada democráticas. No hace falta ser del Colectivo para apoyar la causa o la igualdad, del mismo modo que no hace falta ser mujer para luchar contra la violencia de género, o se puede luchar contra el racismo siendo caucásico (blanco).

Cuanto más normalicemos todo y lo hagamos cotidiano, menos lamentaremos en el futuro. Los niños aprenden a ver todo normal si se les explica que es natural que haya varios tipos de pareja. Por otra parte, los sentimientos no son algo de lo que nadie deba avergonzarse, por el contrario hay que estar orgulloso de quien se es y cómo se es.

¡Todos merecemos los mismos derechos y el mismo respeto!

Si te sientes identificado y necesitas apoyo porque no aceptas tu orientación sexual o identidad de género, has sufrido acoso por ello o tienes problemas para compartir tus sentimientos con el entono, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Basado en los trabajos de Pettigrew y Meertens (1995), Allport (1954/1979), y otros psicólogos sociales.

Nota: He reescrito algunas partes de este texto en 2025 y desafortunadamente la LGTBI Fobia en estos tiempos vuelve a ser muy manifiesta hasta en países de la Unión Europea, esto supone un retroceso en los derechos humanos.

*Si tienes dudas con respecto a los términos que he empleado en el presente artículo, te invito a consultarlo en mi GLOSARIO.