
Actualmente nos encontramos en una sociedad donde priman los empleos precarios, los bajos sueldos y la tendencia “a exprimir al máximo al empleado.” Dada la necesidad que la gente tiene de aferrarse a un trabajo, es un arma que utilizan algunos jefes o compañeros sin escrúpulos para fastidiar a la persona que consideran “más dócil de la empresa.”
¿Qué consideramos por mobbing?
El término viene del inglés “to mob” que se podría traducir al español como “acosar”, “hostigar” o “acorralar”. Al igual que ocurre en el bullying, hay una/s persona/s que suele/n maltratar a otra en el trabajo con el fin de expulsarla de la empresa. Puede ser el jefe (bossing-“boss”= “jefe”) u otros compañeros en una posición superior de poder. Esperan que sea la persona la que se vaya por su propio pie por no poder aguantar más o por despido procedente si al final esta acaba “explotando de ira.” Sea como sea, la empresa sale ganando.
El procedimiento consiste en un acoso continuado a lo largo del tiempo mediante abuso verbal o violencia psicológica, como pueden ser intimidaciones con gritos o gestos, desprecios, infravaloraciones, meter presión, humillaciones delante de terceras personas, críticas injustificadas, ruptura de objetos personales y en los peores casos, insultos o violencia física. Al ser un proceso gradual, “la víctima” no es necesariamente consciente de este proceso. El entorno no ayuda cuando lo normaliza al considerarlo como algo propio de los trabajos, con creencias del tipo: “En los trabajos hay que aguantar”, o “la cosa está muy mala y esto es lo que hay”. En cualquier caso la persona acaba sometiéndose o rindiéndose para afrontar este contexto tan perturbador.
¿Qué motivos pueden haber?
Pueden ser de todo tipo, desde discriminación de género, raza, religión u orientación sexual, hasta no satisfacer las demandas excesivas o egoístas por parte de los jefes. En algunos casos se produce por reivindicar los derechos propios o por haber tenido baja por maternidad. Cuando se da entre compañeros es porque se considera a la “persona acosada” como un escollo para seguir progresando en el trabajo, por celos o por otros motivos personales.
Los acosadores son personas dominantes, agresivas, que se creen con derecho de controlar o intimidar a otras personas con el fin de satisfacer sus propios deseos y necesidades.
Las víctimas suelen ser personas muy educadas, cordiales, sumisas y enemigas de los conflictos. Por eso prefieren sobrellevar el hostigamiento a alzar la voz contra los acosadores.
¿Cuáles son las secuelas del acoso laboral?
La persona con el paso del tiempo acaba teniendo un declive a nivel psicológico, fisiológico y laboral por su continuo estado de alerta, ansiedad y miedo.
A nivel psicológico:
- Disminución considerable de la autoestima por la desvalorización personal. El individuo se siente torpe y que no vale para nada por la pérdida de la seguridad.
- Sentimiento de culpa infundado por los jefes, que lleva a la persona a pensar que se merece dicho trato por no cumplir en el trabajo. Esta culpa genera una gran vergüenza que puede conducir al aislamiento y no contar a los demás lo que se está viviendo en el trabajo.
- A nivel emocional se producen estados de ansiedad, depresión, irritabilidad, alerta y cambios de humor. Trastorno por estrés agudos (TPA) en los peores casos, donde la persona revive los acotamientos traumáticos en vigilia o en sueño cuando está fuera del contexto laboral. O bien puede padecer Trastorno por estrés postraumático (TEPT) si los acontecimientos sucedieron hace unos meses.
- Problemas en las relaciones sociales y familiares; “Pagando el pato” con la pareja, los hijos u otras personas del círculo.
A nivel fisiológico:
- Insomnio por exceso de nerviosismo.
- Diarrea, vómito, temblores, dolores de cabeza, etc…
- Anestesia de los miembros y hormigueo en las extremidades.
- Aparición de herpes.
- Disminución de las defensas del organismo, esto hace a la persona más vulnerable a las infecciones víricas.
A nivel laboral:
- Estancamiento de la carrera.
- Baja de la productividad.
- Bajas laborales.
- Aislamiento de los compañeros o conflictos con ellos.
- Mala fama en el sector.
¿Qué hacer ante el acoso laboral?
Como ya se ha dicho, el final habitual de este proceso es la salida de la víctima del trabajo de manera voluntaria o forzosa, con algunas de las secuelas que se han mencionado arriba. Por ese motivo, no hay que quedarse de brazos cruzados ante el mobbing, lo más importante es buscar ayuda a un asesor laboral o abogado que pueda ayudarte a dar una respuesta a la situación. Además de eso, hay una serie de estrategias que pueden ayudarte a encarar esta difícil situación:
- Dejar de negar el problema, aceptarlo y formarte sobre él. Puedes leer páginas relacionadas con el tema o libros de crecimiento personal, como los de Piñuel.
- Intentar hacer acopio de pruebas que respalden el acoso.
- Hacer público lo que se está sufriendo contándolo a amigos, familia, pareja, jefes (si es un/a compañero/a) o compañeros de confianza (si es un jefe). No hay que callarse.
- Evitar explosiones de ira, que es lo que el acosador quiere para acabar quedando él en buena posición y tú en evidencia.
- Confrontar asertivamente las conductas abusadoras, después de todo el acosador está sobre-compensando. En muchos casos es “un perro ladrador.”
- Defiende lo que es tuyo sin ceder ni avasallar.
- Protege tu intimidad, pertenencias, datos, etc. Así no podrán usarlos contra ti.
- No evites a la gente ni te aísles, necesitas toda la ayuda posible.
- No dejes que nadie te culpabilice de errores que no has hecho, exige pruebas y así será más difícil incriminarte.
- El acosador no cambia, no le des oportunidades ni intentes cambiarle, es una pérdida de tiempo y empeorarán las cosas.
- Haz cursos, estudia idiomas, aumenta tu competencia para poder trabajar en otra empresa mejor. A esto se le llama aumentar la empleabilidad propia.
- No te largues de la empresa tan alegremente, por lo menos no sin haber consultado con un profesional de las ciencias laborales.
- No permitas que te destruya emocionalmente, date de baja laboral.
- Si ves que te está sucediendo eso pide ayuda a un psicólogo antes de que el daño vaya a más.
- Solicita un consejo legal para salvaguardar tus derechos.
- ¡Recuerda que tu autoconcepto nada tiene que ver con el trato que recibes, esos mensajes tan destructivos no te describen!
- Tres expresiones emocionares muy sanadoras: el humor para desdramatizar (no te rías en su cara), llorar para desahogarte (no delante del agresor) y el perdón cuando “los mandes a paseo” (aunque cueste, sirve para que tu mente descanse).
Si has vivido un procedimiento parecido al que se ha descrito y te ha dejado secuelas psicofisiológicas, no dudes en contactar conmigo para empoderarte de nuevo y recuperar la estabilidad emocional. Si conoces a alguien que esté pasando por esta situación, ¡ayúdale!
Basado en los estudios de Piñuel y Zabala, 2001








