En los últimos años ha habido un creciente interés por la práctica y los estudios de este procedimiento, y al final ha sucedido como con el Coaching, que nos encontramos muchas personas que no son psicólogos impartiendo alguna técnica de Mindfulness a modo de Yoga. Algo que no sé si interpretar como un intrusismo o no, pues en realidad “se saben la letra pero no la música.”

En cuanto a mí, Mindfulness es algo que llevo estudiando y practicando desde hace años. Comencé estudiado el budismo en filosofía (de donde procede del budismo zen y Mindfulness), en mi carrera me especialicé en las terapias conductuales de tercera generación (que fueron las pioneras en introducir Mindfulness en la psicología), e incluso usar técnicas de Mindfulness forma parte del tema de uno de mis trabajos de final de máster (donde se estudia a fondo. Hasta ahí la teoría, en la práctica clínica,
doy un paso más allá al usar Mindfulness en el terreno de la sexología (tema del próximo artículo) y como herramienta del Modo Adulto Sano en la Terapia de Esquemas (sí, la de las Trampas Vitales). Me gusta integrar los procedimientos de manera que todo tenga coherencia. Para recordar que eran los Modos puedes pinchar este link.
Pero… ¿Qué es eso de Mindfulness? ¡En cristiano, please!
Mindfulness se ha traducido al español como Atención o Conciencia Plena, porque requiere de una concentración mantenida en el tiempo y estar con la atención activa, estando pendiente del momento actual, pero aquí no se valora lo que sucede en el exterior o en el interior de nosotros. Aunque puede considerarse una técnica psicológica, trasciende lo meramente mental porque es una filosofía de vida (un fin en sí misma) y a su vez, una práctica para conducir nuestro mundo interior en momentos concretos. Se empezó a introducir en la psicología no hace mucho y por supuesto pasada por el tamiz de la ciencia y secularizada por completo del budismo zen.
Para trabajar Mindfulness se realza importancia del aquí y el ahora. Es un estado mental que implica observar y permitir los propios pensamientos y emociones a medida que se dan en el presente. Se puede aprender con ejercicios de dirigir la atención, se puede integrar en cualquiera de los métodos terapéuticos existentes y con programas de entrenamiento para usarlo con muchos tipos de problemas psicológicos.
Es crucial para su implementación el desarrollo de la habilidad de reconocer patrones de respuestas emocionales anquilosadas, enraizadas y automáticas, tal como se dan habitualmente. Este proceso requiere atención mantenida en las respuestas del cuerpo a los patrones emocionales. Traer todo el rato esto a la conciencia y tener una permisividad con estos patrones, gradualmente conduce a la aceptación de nuestros pensamientos y emociones, que es la antesala para el tener una conducta más ajustada y sana. Con la práctica se puede aprender a aplicar esta habilidad a los propios síntomas psicológicos (o con las Trampas Vitales).
Es fácil de hacer, cosiste en la contemplación con atención plena de los estímulos tanto externos como internos sin juzgarlos, “etiquetarlos” o valorarlos. Como si los vieses por primera vez como cuando eras un bebé o como si vinieses de Marte. Para llevar a cabo con eficacia el procedimiento es muy importante la no-valoración. Puesto que se trata básicamente de una experiencia meramente contemplativa. Donde se pretende aceptar la experiencia tal y como se da, sin luchar contra ella ni valorarla. Con lo cual, la forma de abordar la experiencia es con ingenuidad y sin prejuicios. Con la más absoluta neutralidad. Sé que cuesta, pero tiempo al tiempo, yo no lo logré en dos días.
Lo contrario a Mindfulness es ir con “el piloto automático”, donde actuamos robóticamente y el cuerpo va por un lado mientras que la mente va por otro, dándole vueltas a los pensamientos.
¿De qué se compone Mindfulness?
Se tratan de procesos psicológicos como las funciones ejecutivas, la percepción, la empatía, la regulación emocional, las relaciones sociales, la reestructuración cognitiva (aprender formas de pensar más sanas) y sobre todo la atención en todas sus distintas vertientes. No importa cuál de estos procesos trabajes primero, pues todos están entrelazados, de manera que trabajar uno beneficia indirectamente al otro. Siendo la concentración la piedra angular de todas ellas (ya que es la esencia de Mindfulness).
Pasemos a verlos brevemente:
Aquietarse: Aprender a estar en calma y relajarse.
Darse cuenta: Ser conscientes de cómo pensamos, sentimos y actuamos.
Redefinir: Ver las cosas desde otra perspectiva. Desligarse de las viejas creencias.
Concentración: Centrar la atención en estímulos concretos o en lo que se está haciendo en ese momento. Como he dicho, piedra angular de los demás procesos.
Mostrar interés: Prestar atención a las personas y cosas que nos rodean.
Conectar: El arte de la compasión, así como, el sentimiento de unión con los demás y el mundo. La compasión en este contexto es una conexión profunda con el dolor de las personas y los demás seres vivos.
¿Dónde y cómo puedo practicar Mindfulness?
¡En cualquier momento y lugar! Elige una o varias de las actividades de las que voy a comentar ahora y dedícale al menos 10 minutitos al día. No hace falta que te pongas en posición de loto mirando al infinito, ni que hagas posturas raras que te puedan lastimar la musculatura, puedes practicarlo de manera activa en cualquier actividad que requiera estar presente con todos tus sentidos, o como se suele decir, se trata de “estar a lo que estás.” No estar viendo una peli en la tele y al mismo tiempo jugando con el móvil, por ejemplo. Hay actividades cotidianas que suelen ayudar a practicar Mindfulness si las haces teniendo plenamente conciencia en ella y no las realizas con “el piloto automático”, estas son las siguientes: Escuchando música vocal, viendo una peli de acción, suspense o terror (que “te atrape”), comiendo prestando atención a cada bocado ( se llama Mindful-eating), conduciendo, haciendo ejercicio, haciendo el amor (o masturbándose), limpiando, mientras te duchas, caminando, haciendo deporte, o centrándote mucho en tu trabajo (como yo, que pongo todos mis sentidos en mis pacientes). Una serie que me gusta mucho sobre Mindfulness es «Mi guía Headspace para la meditación», una de las grandes joyas de Netflix, 8 capítulos perfectos para las 8 semanas que tarda Mindfulness en empezar a dar sus frutos, es el tiempo en que se crea un hábito.
¿En qué beneficia Mindfulness a la Terapia de Esquemas?
Los Esquemas están profundamente arraigados, como formas firmemente ancladas en la forma de percibirnos a nosotros mismos, a los demás, y el mundo a nuestro alrededor. Esas formas de percibir son moldeadas por las experiencias vitales. Los Esquemas mentales en general, pueden ser muy útiles porque pueden simplificar bastante nuestras realidades; hacen que sea manejable el enorme montón de información que afrontamos en el día a día. Sin embargo, los Esquemas se vuelven un problema cuando se convierten en patrones fijos de pensar y percibir, estos nos privan de la habilidad de hacernos conscientes de las decisiones a través de varios patrones (y esas son las 18 Trampas vitales). Al final podemos acabar perdiendo la flexibilidad que hace falta para vivir nuestras vidas de manera apropiada y saludable (que es justo lo que nos enseña a hacer Mindfulness).
Mindfulness supone una de las habilidades más complejas de aplicarse a la vida cotidiana. Esta simple técnica para centrarse en la conciencia, que libera del piloto automático, se ha descrito por algunos como un equivalente al deporte profesional. Requiere práctica constante para la persona.
Una forma en la que organizamos la información en dividiendo los hechos como correctos e incorrectos. Es una estrategia con innegables ventajas. Pero los Esquemas y los Modos influyen el proceso de manera sutil y automática, sin ser conscientes de ellos. Es esa inconsciencia la que puede meternos en líos (nuestra inhabilidad para percibir más de lo que solemos percibir). Muchos problemas surgen o perduran porque reaccionamos a situaciones con el piloto automático, como si actuásemos con una visión túnel. Con la práctica aprendes que los pensamientos, sentimientos o conductas vienen y van con la misma facilidad. Ser consciente de lo que son, y dejarlos estar, es el punto que aporta Mindfulness.
Los Esquemas y los Modos a menudo empujan a la gente inmediatamente a lanzarse a la acción. Como si fuera necesario hacer algo ahora mismo. Practicar Mindfulness capacita para soltar ese impulso de actuar simplemente siendo consciente. Con el tiempo sales del piloto automático y mejoras las probabilidades de reconocer los Esquemas y Modos siendo más consciente. Una vez que ganas esa perspectiva, con Mindfulness puedes considerar qué acciones son apropiadas para cada situación. Cómo eliges comportarte será desde entonces una decisión consciente, en vez de una reacción automática. Trabajar esto puede resultar difícil para personas que se mantienen al margen de los sentimientos incómodos como norma general con un estilo de evitación. Los ejercicios de Mindfulness implican prestar una gran atención a los sentimientos, de forma que podemos experimentar una incomodidad considerable. Sin embargo, la experiencia demuestra como las emociones se tratan más eficazmente cuando se afrontan, y no cuando se evitan. Hacer eso te va a hacer que cuides mejor de ti.
Hablando en plata; le pierdes el miedo a las emociones,a los pensamientos, a las sensaciones físicas, a los recuerdos o a las imágenes mentales. Por otra parte, continuar ignorando o evitando las emociones te nos hacen empeorar severamente los síntomas. Si te rindes ante ellas o luchas contra ellas, estamos en las mismas.
Otro escollo habitual practicando Mindfulness sucede cuando las personas esperan resultados inmediatos del entrenamiento, sobre todo si tienen un Modo Crítico Demandante fuerte. Pues la gente quiere sufrir menos con sus preocupaciones, tristeza, ansiedad y dolor. Se llegan a frustrar cuando no obtienen los resultados deseados (directamente) si la persona tiene problemas como la impulsividad. Su frustración puede ser difícil de aceptar. La meta de la práctica en Mindfulness es desarrollar un estilo de vida donde nos damos más cuenta de las cosas; para llegar a ser más consciente de nuestras necesidades, sentimientos, pensamientos, comportamientos, experiencias corporales, y de la influencia de tus Esquemas y tus Modos a través de todo esto. Nuestro objetivo es no el cambio en sí, sino mejorar la conciencia.
Como caso ilustrativo vamos a poner al majo de Juan que responde ante los Esquemas con Mindfulness:
Juan está en una fiesta y ve la gente a su alrededor hablando y riendo ( situación desencadenante), Juan siente que ese sitio no es para él. Piensa que es diferente de los demás o inferior (Esquemas disparados; Aislamiento Social y Vergüenza). Juan se siente que se está poniendo nervioso, disgustado, y desea no sentir nada de eso. Entonces, su mente se queda vacía y nublada. Hay una parte de él que se siente solo, que quiere largarse, y no quiere sentir (Modos Niño Vulnerable y Protector Evitativo). Pero hay una parte saludable en Juan que sabe que es importante no caer en el automatismo del piloto automático. Sabe que es relevante ser plenamente consciente de sus sentimientos y necesidades, pero también otra parte le recuerda conscientemente lo que tiene a su alrededor y que le cuesta conectar (Modos Adulto Sano y Protector Alejado). Entonces Juan se centra en la respiración. Cada vez que los Esquemas le atrapan y lo arrastran con él, reconoce su influencia desde este punto de vista consciente. Si continua auto-observándose con Mindfulness a sí mismo y a su entorno, Juan se da cuenta que sus sentimientos de tristeza y soledad van cambiando. Se percata que hay otras personas apoyadas en la pared, alejadas del bullicio de la fiesta. Juan decide unirse a ellas y comenzar una conversación.
Si quieres aprender a practicar estas técnicas para lidiar con tus pensamientos, emociones, sensaciones físicas, imágenes mentales y recuerdos, no dudes en contactar conmigo para ayudarte en el proceso.
Basado en los trabajos de Van Vreeswikk, Broersen, Schurink (2014), así como los de Greenland y Harris (2019)
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